¿Qué es?

Un pterigion es un bulto elevado, en forma de cuña, en el globo ocular, que comienza en lo blanco del ojo (la esclera) y puede invadir la córnea. Si bien la radiación ultravioleta del sol parece ser la causa fundamental del desarrollo y crecimiento de los pterigiones, el polvo y el viento también están implicados ocasionalmente, así como el trastorno de ojos secos.

Los pterigiones habitualmente tienen lugar a un lado del ojo, cerca de la nariz, pero pueden desarrollarse también en el lado más cercano a la oreja, y pueden afectar uno o ambos ojos.

Muchas personas con un pterigion leve quizás no experimenten síntomas ni requieran tratamientos. Pero los pterigiones grandes o en crecimiento a menudo causan una sensación como si tuvieran arena, picazón o ardor, o la sensación de tener algo en el ojo (llamada sensación de cuerpo extraño en el ojo).

Tratamiento definitivo

Este tratamiento depende del tamaño del pterigión, si está creciendo y los síntomas que causa. Independientemente de la severidad, los pterigiones deben ser controlados para evitar cicatrices que podrían conducir a una pérdida de la visión.

La cirugía es necesaria cuando el pterygium produce molestias al paciente o aumenta de tamaño hasta acercarse o ocupar la zona pupilar, provocando un astigmatismo o impidiendo la visión.

Consiste en que bajo un microscopio el médico realiza un autoinjerto, es decir, una pequeña porción de la conjuntiva del paciente será colocada en el sitio en el que se realiza la escisión del pterigion. Para la intervención se utiliza anestesia tópica y se utilizan suturas absorbibles.

  • Diagnóstico rápido
  • Evaluación gratuita
  • Controles postoperatorios

Otros tratamientos

Consejos postoperatorios

• Aplicar colirios indicados por el cirujano. • Utilizar un parche ocular durante 24 horas. • Usar hielo como antiinflamatorio por 10 días. • No frotar los ojos. • Esperar una semana para bañarse en la playa o piscina y evitar deportes de contacto.